martes, 8 de abril de 2014

EL DOLOR



El dolor por definición es una experiencia sensorial y emocional (por tanto, subjetiva), generalmente desagradable que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso central. Su función es señalar al sistema nervioso que una zona del organismo está expuesta a una situación que puede provocar una lesión. (wikipedia)

A nivel fisiológico, cuando se produce una lesión o traumatismo sobre un tejido por estímulos mecánicos, térmicos o químicos se produce daño celular. Esto desencadena una serie de sucesos que producen liberación de varias sustancias entre ellas serotonina,  histamina y sustancia P. Estas dos últimas son las que generan el edema (inflamación) y rojez de la zona afectada. La serotonina junto con las encefalinas (opiáceos naturales) son las que intervienen en el asta posterior de la médula espinal tratando de inhibir el dolor. La señal de dolor es transmitida por los nociceptores (receptores del dolor) a través del sistema nervioso, por las diferentes vias espinales del dolor llegando o no a la corteza cerebral, implicado así una respuesta a ese estímulo doloroso.

Pero dejando de lado las definiciones científicas se trata de un fenómeno subjetivo y multidimensional. Los síntomas que se describen al sentir dolor están inducidos por interacciones complejas de factores biológicos, fisiológicos, psicológicos y sociales.
La percepción y la experiencia de dolor están compuestas por tres dimensiones básicas:

·        Sensorial-discriminativa: transmite la intensidad y características del estimulo nociceptivo. Depende del umbral de dolor de cada uno y de la valoración de la intensidad del estimulo y en ello interviene sobre todo la atención y la percepción.

·   Motivacional-afectiva: hace que caractericemos el dolor como tolerable o como aversivo. Está relacionada con el estado de ánimo, labilidad emocional…. Y es la responsable de las respuestas de miedo, ansiedad, angustia, excitación, depresión…, que motivan en gran medida las estrategias de afrontamiento que adoptamos frente al dolor. 

·        Cognitivo-evaluativa: integra y procesa la información anterior para emitir una conducta frente al dolor. En esto intervienen, entre otras, las variables psicosociales como situación familiar, económica, valores socio-culturales, experiencias pasadas….

Sentir o interpretar  un indicador de dolor ya vivido, puede provocar una cadena de pensamientos (muchos de ellos obsesivos) que realmente desemboquen en dicho dolor. Asimismo, puede suceder lo contrario, la ausencia de información sobre nuestro dolor y su incertidumbre, generan ansiedad y  pérdida de control,  lo que incrementa dicho dolor.

Para afrontar el dolor usamos estrategias activas y/o pasivas. Las estrategias activas se dirigen directamente al control del dolor o a seguir funcionando a pesar de él. Por el contrario, las estrategias pasivas hacen que el dolor deteriore otras áreas de la vida y que se ceda a otros el control del dolor. Determinadas estrategias de afrontamiento, como el pensamiento catastrofista o la delegación de la responsabilidad del dolor a otros (estrategias pasivas), incrementan la percepción subjetiva de dolor, en tanto que estrategias de afrontamiento dirigidas a la supresión de emociones negativas derivadas del dolor (estrategia activa) tienden a disminuir el mismo.

También las expectativas sobre el dolor y la motivación personal para mantener un tratamiento o seguir los consejos de un especialista pueden modificar el nivel de dolor.

Existe una importante relación entre la experiencia de dolor y la ansiedad. La ansiedad facilita un aumento de la tensión y, por tanto, de la intensidad del dolor. Además, aunque el dolor se mantenga constante, el aumento de la ansiedad hace que parezca que incrementa el dolor. Incluso puede llegar a haber somatizaciones, de forma que el dolor físico pueda estar causado por esa ansiedad y el estrés.
               
No sólo las muecas en nuestra cara reflejan nuestro estado emocional. Nuestra postura y la forma en que nos movemos para realizar actividades cotidianas también nos informan de cómo somos o estamos. En el cerebro se alberga una zona donde se percibe el esquema corporal y la situación espacial que interactúa con las emociones y pensamientos. Las personas con pensamiento depresivo suelen tener una retracción de hombros y columna dorsal, por otro lado, las personas agresivas mantienen una postura anteriorizada con el cuello hacia atrás y las que están afligidas se encorvan y bajan la cabeza.
Detrás de la sensación y percepción del dolor se pueden esconder problemas de personalidad, emocionales, sociales… En ocasiones, basta con que el paciente los exprese y empiece a ser consciente de ellos para dar un giro a su vida.

Pero, al igual que las variables psicológicas pueden incrementar o mantener la sensación dolorosa, también pueden atenuarla por eso es importante adoptar una actitud positiva, un buen estado anímico, satisfacción, alegría…  
SONRÍA POR FAVOR!! 






lunes, 20 de enero de 2014

LOS PULMONES



Envueltos por la pleura y protegidos por la caja torácica, son los órganos del aliento. Nuestra salud depende de la cantidad de aire respirado. El aire llega a los pulmones por los bronquios, en los alvéolos alimenta con oxigeno la sangre de las arterias pulmonares y se expulsa con la espiración cargado de gas carbónico.  


El ritmo respiratorio es de 14 inspiraciones-espiraciones por minuto y el aire que inhalamos está compuesto un 79%  de nitrógeno, 21% de oxígeno, vapor de agua y algún gas raro como el helio. Ese 21% de oxígeno es absorbido y utilizado en su totalidad.

 

El bulbo cerebral (situado por encima de la médula espinal) es el que dirige el ciclo respiratorio activando el diafragma que a su vez, éste puede modificar el volumen de inspiración y espiración. Es decir, el movimiento respiratorio es automático pero podemos controlarlo de manera que somos capaces de contener la respiración en ciertos momentos o realizar respiraciones más profundas y largas.
Sin embargo, todos hemos sentido alguna vez una emoción que nos ha hecho jadear o nos ha entrecortado la respiración de forma involuntaria. Estas son reacciones gobernadas por el cerebro emocional. Así, con esa capacidad de contracción del diafragma podemos restablecer nuestro ritmo normal, siendo conscientes de la respiración.

Cuando hay un problema respiratorio no resulta fácil ocultarlo, se nota en la piel, la sudoración e incluso en el comportamiento.
La persona “pulmón” presenta un carácter desequilibrado, pasa del demasiado (rectitud, dominio y autoridad)  al no lo suficiente (timidez y discreción). Los problemas respiratorios representan un gasto de energía tal que quien tiene dificultades no se ve con fuerzas para enfrentarse, pierde confianza en uno mismo. Si se siente dominada tiene sensación de ahogo, sin embargo, necesita apoyarse en personas fuertes para tranquilizarse. Como respira mal, se encierra en sí misma y tiene muchos sentimientos contenidos que no verbaliza, pero a su vez le gusta que le mimen y busca el afecto de los demás.

¿Cómo cuidarlo?

  • Ejercicios de estiramiento de tórax y brazos: de pie con las manos entrecruzadas en la nuca, situados en la arista de una pared o puerta, se inspira profundamente mientras se llevan los codos hacia atrás y en la espiración se vuelve a posición inicial. 20 veces. (por ejemplo)

  • Estimular la respiración con ejercicio aeróbico: andar ligero, correr, natación, ciclismo…

  • Aprender a controlar la respiración haciendo ciclos de apneas, jadeos, respiraciones cortas…: tumbados boca arriba, piernas flexionadas y brazos separados, se pone un cojín en la tripa y se van haciendo inspiraciones y espiraciones suaves de manera que el cojín acompaña el movimiento. (por ejemplo)


  • Dejar de fumar, evitar zonas de mucha contaminación, cuidado con los aires acondicionados…

  • Examinar la columna vertebral. Un bloqueo a nivel costal o vertebral puede repercutir sobre la movilidad del tórax.

  • Evitar aumentar de peso ya que el sobrepeso hace que el diafragma y los pulmones trabajen más.

  • Cuidado con el chocolate y el alcohol, el exceso puede provocar en personas predispuestas bronquitis o sinusitis.

 

Adaptación del libro ”comprender los mensajes de nuestro cuerpo” de Jean-Pierre Barral.



jueves, 9 de enero de 2014

EL CUERPO Y LAS EMOCIONES




El interior de nuestro cuerpo nos resulta invisible. Aparte de algunas nociones anatómicas y médicas, conocemos mal su funcionamiento y las interacciones de sus diferentes sistemas. Aprovechando este blog vamos a ir, poco a poco, descubriendo más sobre él, cada órgano y su funcionamiento.

Nuestro interior está protegido por la piel que ejerce de barrera contra las agresiones externas, protege nuestra vida. Un traumatismo físico o una agresión moral producen una herida, una brecha que deja una huella o marca que se manifiesta en la profundidad de nuestro cuerpo. El primer blanco siempre será nuestro “punto sensible” (la espalda, el hígado, el estómago… depende de cada individuo).

Cuando sentimos una emoción reacciona nuestro interior, los órganos. Son extremadamente receptivos a nuestras emociones y sentimientos. Su forma de reaccionar depende de la intensidad y gravedad del estrés. Van desde un espasmo de la vesícula biliar, ardor de estómago, vómito, síncopes, úlceras hasta enfermedades más graves.


Cada órgano está física y emocionalmente conectado con el cerebro. Éste recibe, transmite y memoriza, nos permite pensar, imaginar, crear, hablar, caminar… Es el que decide si reír o llorar, moverse o quedarse parado, ser feliz o desgraciado. Es el enlace con la realidad de nuestro organismo. Es como un ordenador de la somatización que recibe 10000 millones de informaciones por segundo. Esos estímulos se someten a una selección y el exceso de esas emociones se vierte a nuestros órganos que son un receptáculo perfecto. Esto permite mantenernos en buena salud mental.
En las pequeñas contrariedades reaccionan la vesícula y el plexo solar (en la boca del estómago), y el intestino y el hígado son los “almacenes” por excelencia de las emociones.

Frente al estrés, algunos órganos como los bronquios, el estómago, la vesícula y el intestino, están sujetos a espasmos. Como una onda, se propaga a diferentes partes del cuerpo generando la reacción correspondiente de ese “eslabón débil” al que principalmente afecta. Inevitablemente el órgano tiene memoria y está listo para reaccionar ante un nuevo estrés. Los golpes dejan marcas, el miedo, la tensión, el estrés o la culpabilidad transitan en el cerebro y éste delega en los órganos a través de ese proceso de selección y somatización.


Sin embargo, tenemos en nuestras manos un conjunto de soluciones preventivas dirigidas a mantener nuestro interior cuidado y con un perfecto funcionamiento: una alimentación adecuada, la práctica de actividad física, métodos de relajación… tender a un buen equilibrio de salud.


lunes, 2 de diciembre de 2013

CYRIAX



Fricción de Cyriax (o masaje transverso profundo) es una específica forma de masaje del tejido conectivo aplicado sobre estructuras blandas, preferentemente tendones. Fue desarrollada de forma empírica por Cyriax y su uso, como muchos sabréis, esta bastante extendido en fisioterapia. 


Lo que realmente produce el masaje a nivel mecánico, es una rotura de los entrecruzamientos de fibras producidos durante la inflamación y el proceso de cicatrización y reparación de los tejidos lesionados. La no eliminación de estos entrecruzamientos, daría lugar a un tejido de sustitución que si bien ha conseguido su integridad física, no ha conseguido mantener su máxima capacidad funcional.


Un tejido con falta de movilidad a causa de estos entrecruzamientos es un tejido que formará parte de una estructura no capacitada para soportar las demandas de la vida diaria y exigencias funcionales. La fricción transversa rítmica que se realiza sobre el tejido lesionado supone un estímulo para la orientación de las fibras con una mejora de la fuerza tensil. 


Así mismo, la fricción puede producir una vasodilatación y un incremento del flujo vascular en el área facilitando la eliminación de irritantes químicos e incrementar el transporte endógeno de opioides que alivian el dolor. 


La técnica de Cyriax es aplicada en diversas situaciones:


·         Lesiones musculares, tanto recientes como antiguas, que se encuentren en periodo de cicatrización.

·         Lesiones tendinosas.

·         Lesiones ligamentosas (esguinces).

·         Lesiones capsulares, rigidez articula, retracciones y procesos álgidos del raquis.