viernes, 14 de noviembre de 2014

FISIOTERAPIA DEL SUELO PÉLVICO

 El suelo pélvico es un gran desconocido para la mayoría de las mujeres y sin embargo de su estado depende en gran parte nuestro bien estar.

¿Qué es?

El suelo pélvico son un conjunto de músculos que cierran la parte inferior de la cavidad abdomino - pelviana.
Esta musculatura es fundamental para mantener la continencia, sostener las vísceras pélvicas (vejiga, útero y recto), y permitir la micción la defecación y el parto.

¿Por qué es importante trabajar mi suelo pélvico?

Las mujeres a lo largo de nuestras vidas nos encontramos con una serie de acontecimientos que nos provocarán desordenes a nivel de esta musculatura.
Los embarazos, los partos, la menopausia, el envejecimiento, ciertas intervenciones quirúrgicas, cambios de peso o la práctica de deportes de impacto, son algunas de las principales causas responsables del debilitamiento o de la disfunción del suelo pélvico.

El debilitamiento y/o la disfunción del suelo pélvico puede causar enfermedades tan comunes como la incontinencia urinaria, descenso de órganos o problemas sexuales.
Por fortuna,  todas estas disfunciones pueden prevenirse y/o tratarse mediante tratamientos específicos de Fisioterapia, ejercicios y el aprendizaje de hábitos saludables. 

Fisioterapia del suelo pélvico

Los tratamientos de fisioterapia pueden tanto prevenir como curar o mejorar las disfunciones de la musculatura pelvi-perineal.

En primer lugar, debes saber, que el mejor tratamiento es la prevención, y la fisioterapia es la mejor opción para prevenir la aparición de disfunciones pelvi-perineales, especialmente en aquellas etapas en las que que la mujer es más vulnerable a sufrir lesiones de la musculatura pélvica y de los sistemas de suspensión visceral como ocurre en el postparto y en la menopausia.

Una vez que ya han aparecido los primeros síntomas, como pueden ser : incontinencia, sensación de peso en la zona genital, disfunciones sexuales etc. la fisioterapia podrá ayudarte a restablecer de nuevo la funcionalidad de la zona abdomino pelviana.Los tratamientos de reeducación se encargan de normalizar el comportamiento miccional y de la vejiga, restablecer el automatismo esfinteriano, restaurar la competencia abdominal, reharmonizar la estática pelvi-perineal y recuperar el tono de la musculatura pélvica.

Patologías más frecuentes

- Incontinencia Urinaria.
- Prolapso de los órganos pélvicos.
- Incontinencia fecal y/o de gases.
- Estreñimiento.
- Disfunciones sexuales ( dolor en las relaciones, vaginismo, cicatrices dolorosas etc.)
- Dolores pelvicos crónicos.

- Preparación de la musculatura para el parto y recuperación en el postparto.

Más información en:

Tambien puedes consultarnos cualquier duda o problema, escribiéndonos un mail a info@corporefisioterapia.com, y nosotras te contestamos.






lunes, 28 de abril de 2014

KINESIOTAPING - VENDAJE NEUROMUSCULAR



Su origen viene de los años setenta, en Corea y Japón, del Dr. Kenzo Kase. El doctor se inspiró en la creencia que el movimiento y la actividad muscular son imprescindibles para mantener o recuperar la salud. Su idea de movimiento incluye tanto las articulaciones como la circulación sanguínea, la circulación linfática y la temperatura corporal de ahí surgió la idea de un esparadrapo elástico que mejorara la función de la musculatura sin limitar los movimientos. 

Está demostrado (Raţiu, 2009; Costa, 2006) que las estructuras del sistema músculo esquelético necesitan movimiento para hacer funcionar el sistema linfático, para hacer circular la sangre y que lleguen nutrientes, o para transmitir estímulos que activen las estructuras activas y pasivas de una articulación. Esta idea es el origen del vendaje neuromuscular (VNM) y su aplicación.

Para ver sus posibles efectos, se estudiaron los mecanismos neurofisiológicos y ortopédicos relacionados con el vendaje y se hicieron basándose en el conocimiento actual del cuerpo humano y gracias a unos resultados clínicos obtenidos en distintos vendajes aplicados. 

Los resultados obtenidos se basan en tres marcos teóricos ya existentes y comúnmente conocidos: el Gate Control Theory (Sistema de puerta de entrada), la teoría del huso muscular y la teoría del reflejo del tendón (Gwang, 2005).


·        El primero, el Gate Control Theory, dice que el dolor se conduce hasta el sistema nervioso central por fibras nerviosas de conducción lenta, con que cualquier estímulo que sea conducido por vías nerviosas de conducción rápida, por la activación de la motoneurona inhibitoria, bloqueará la información del dolor  haciendo que la persona tenga una disminución del dolor. El VNM actúa estimulando la presión y la vibración, dos estímulos que se transmiten por vía rápida. De esta manera se rompe el círculo vicioso de dolor, contracción muscular, aumento de dolor.

·        El segundo marco teórico dice que la activación de las fibras gamma estimulan el huso muscular, que a su vez activa la motoneurona alfa. Es decir, la motoneurona alfa lo que consigue es activar la contracción muscular y aumentar la tensión. Así, considerando que el VNM se aplica en un músculo hipotónico o débil, se consigue una mayor actividad de este músculo y reestablecer el equilibrio de fuerzas en la articulación correspondiente.

·        Por último, la tercera teoría se usa para explicar la aplicación en la musculatura hipertónica o contracturada. Cuando el músculo está hipertónico, estimula los receptores de Golgi que envían la información al sistema nervioso central y éste activa la motoneurona inhibitoria. La aplicación del VNM, actúa sobre los receptores de Golgi, activándolos, para conseguir encender todo este proceso y conseguir una inhibición mayor y más continuada en el tiempo del músculo.

Por tanto, su uso y efecto dependen de dónde y cómo se coloca, bien sea para conseguir una relajación muscular, para activar el músculo, como aplicación ligamentosa o como inhibición del dolor.


martes, 8 de abril de 2014

EL DOLOR



El dolor por definición es una experiencia sensorial y emocional (por tanto, subjetiva), generalmente desagradable que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso central. Su función es señalar al sistema nervioso que una zona del organismo está expuesta a una situación que puede provocar una lesión. (wikipedia)

A nivel fisiológico, cuando se produce una lesión o traumatismo sobre un tejido por estímulos mecánicos, térmicos o químicos se produce daño celular. Esto desencadena una serie de sucesos que producen liberación de varias sustancias entre ellas serotonina,  histamina y sustancia P. Estas dos últimas son las que generan el edema (inflamación) y rojez de la zona afectada. La serotonina junto con las encefalinas (opiáceos naturales) son las que intervienen en el asta posterior de la médula espinal tratando de inhibir el dolor. La señal de dolor es transmitida por los nociceptores (receptores del dolor) a través del sistema nervioso, por las diferentes vias espinales del dolor llegando o no a la corteza cerebral, implicado así una respuesta a ese estímulo doloroso.

Pero dejando de lado las definiciones científicas se trata de un fenómeno subjetivo y multidimensional. Los síntomas que se describen al sentir dolor están inducidos por interacciones complejas de factores biológicos, fisiológicos, psicológicos y sociales.
La percepción y la experiencia de dolor están compuestas por tres dimensiones básicas:

·        Sensorial-discriminativa: transmite la intensidad y características del estimulo nociceptivo. Depende del umbral de dolor de cada uno y de la valoración de la intensidad del estimulo y en ello interviene sobre todo la atención y la percepción.

·   Motivacional-afectiva: hace que caractericemos el dolor como tolerable o como aversivo. Está relacionada con el estado de ánimo, labilidad emocional…. Y es la responsable de las respuestas de miedo, ansiedad, angustia, excitación, depresión…, que motivan en gran medida las estrategias de afrontamiento que adoptamos frente al dolor. 

·        Cognitivo-evaluativa: integra y procesa la información anterior para emitir una conducta frente al dolor. En esto intervienen, entre otras, las variables psicosociales como situación familiar, económica, valores socio-culturales, experiencias pasadas….

Sentir o interpretar  un indicador de dolor ya vivido, puede provocar una cadena de pensamientos (muchos de ellos obsesivos) que realmente desemboquen en dicho dolor. Asimismo, puede suceder lo contrario, la ausencia de información sobre nuestro dolor y su incertidumbre, generan ansiedad y  pérdida de control,  lo que incrementa dicho dolor.

Para afrontar el dolor usamos estrategias activas y/o pasivas. Las estrategias activas se dirigen directamente al control del dolor o a seguir funcionando a pesar de él. Por el contrario, las estrategias pasivas hacen que el dolor deteriore otras áreas de la vida y que se ceda a otros el control del dolor. Determinadas estrategias de afrontamiento, como el pensamiento catastrofista o la delegación de la responsabilidad del dolor a otros (estrategias pasivas), incrementan la percepción subjetiva de dolor, en tanto que estrategias de afrontamiento dirigidas a la supresión de emociones negativas derivadas del dolor (estrategia activa) tienden a disminuir el mismo.

También las expectativas sobre el dolor y la motivación personal para mantener un tratamiento o seguir los consejos de un especialista pueden modificar el nivel de dolor.

Existe una importante relación entre la experiencia de dolor y la ansiedad. La ansiedad facilita un aumento de la tensión y, por tanto, de la intensidad del dolor. Además, aunque el dolor se mantenga constante, el aumento de la ansiedad hace que parezca que incrementa el dolor. Incluso puede llegar a haber somatizaciones, de forma que el dolor físico pueda estar causado por esa ansiedad y el estrés.
               
No sólo las muecas en nuestra cara reflejan nuestro estado emocional. Nuestra postura y la forma en que nos movemos para realizar actividades cotidianas también nos informan de cómo somos o estamos. En el cerebro se alberga una zona donde se percibe el esquema corporal y la situación espacial que interactúa con las emociones y pensamientos. Las personas con pensamiento depresivo suelen tener una retracción de hombros y columna dorsal, por otro lado, las personas agresivas mantienen una postura anteriorizada con el cuello hacia atrás y las que están afligidas se encorvan y bajan la cabeza.
Detrás de la sensación y percepción del dolor se pueden esconder problemas de personalidad, emocionales, sociales… En ocasiones, basta con que el paciente los exprese y empiece a ser consciente de ellos para dar un giro a su vida.

Pero, al igual que las variables psicológicas pueden incrementar o mantener la sensación dolorosa, también pueden atenuarla por eso es importante adoptar una actitud positiva, un buen estado anímico, satisfacción, alegría…  
SONRÍA POR FAVOR!! 






lunes, 20 de enero de 2014

LOS PULMONES



Envueltos por la pleura y protegidos por la caja torácica, son los órganos del aliento. Nuestra salud depende de la cantidad de aire respirado. El aire llega a los pulmones por los bronquios, en los alvéolos alimenta con oxigeno la sangre de las arterias pulmonares y se expulsa con la espiración cargado de gas carbónico.  


El ritmo respiratorio es de 14 inspiraciones-espiraciones por minuto y el aire que inhalamos está compuesto un 79%  de nitrógeno, 21% de oxígeno, vapor de agua y algún gas raro como el helio. Ese 21% de oxígeno es absorbido y utilizado en su totalidad.

 

El bulbo cerebral (situado por encima de la médula espinal) es el que dirige el ciclo respiratorio activando el diafragma que a su vez, éste puede modificar el volumen de inspiración y espiración. Es decir, el movimiento respiratorio es automático pero podemos controlarlo de manera que somos capaces de contener la respiración en ciertos momentos o realizar respiraciones más profundas y largas.
Sin embargo, todos hemos sentido alguna vez una emoción que nos ha hecho jadear o nos ha entrecortado la respiración de forma involuntaria. Estas son reacciones gobernadas por el cerebro emocional. Así, con esa capacidad de contracción del diafragma podemos restablecer nuestro ritmo normal, siendo conscientes de la respiración.

Cuando hay un problema respiratorio no resulta fácil ocultarlo, se nota en la piel, la sudoración e incluso en el comportamiento.
La persona “pulmón” presenta un carácter desequilibrado, pasa del demasiado (rectitud, dominio y autoridad)  al no lo suficiente (timidez y discreción). Los problemas respiratorios representan un gasto de energía tal que quien tiene dificultades no se ve con fuerzas para enfrentarse, pierde confianza en uno mismo. Si se siente dominada tiene sensación de ahogo, sin embargo, necesita apoyarse en personas fuertes para tranquilizarse. Como respira mal, se encierra en sí misma y tiene muchos sentimientos contenidos que no verbaliza, pero a su vez le gusta que le mimen y busca el afecto de los demás.

¿Cómo cuidarlo?

  • Ejercicios de estiramiento de tórax y brazos: de pie con las manos entrecruzadas en la nuca, situados en la arista de una pared o puerta, se inspira profundamente mientras se llevan los codos hacia atrás y en la espiración se vuelve a posición inicial. 20 veces. (por ejemplo)

  • Estimular la respiración con ejercicio aeróbico: andar ligero, correr, natación, ciclismo…

  • Aprender a controlar la respiración haciendo ciclos de apneas, jadeos, respiraciones cortas…: tumbados boca arriba, piernas flexionadas y brazos separados, se pone un cojín en la tripa y se van haciendo inspiraciones y espiraciones suaves de manera que el cojín acompaña el movimiento. (por ejemplo)


  • Dejar de fumar, evitar zonas de mucha contaminación, cuidado con los aires acondicionados…

  • Examinar la columna vertebral. Un bloqueo a nivel costal o vertebral puede repercutir sobre la movilidad del tórax.

  • Evitar aumentar de peso ya que el sobrepeso hace que el diafragma y los pulmones trabajen más.

  • Cuidado con el chocolate y el alcohol, el exceso puede provocar en personas predispuestas bronquitis o sinusitis.

 

Adaptación del libro ”comprender los mensajes de nuestro cuerpo” de Jean-Pierre Barral.